


Panorama semanal: Marino apoya su gestión cada vez más en las obras financiadas por Kicillof
La CiudadHace 8 horas
Gustavo Alejandro Bosco




La semana dejó en el distrito un clima político atravesado por tres ejes claros: gestión con fuerte impronta provincial, centralidad del turismo en la agenda pública y obras estratégicas que empiezan a marcar el pulso del año. En paralelo, se consolida un escenario donde el oficialismo intenta mostrar movimiento y la oposición busca instalar la discusión sobre servicios y planificación.
Gestión y vínculo con la Provincia: el oficialismo busca respaldo
El intendente Ricardo Marino continúa apostando a una estrategia clásica de los municipios del interior bonaerense: sostener presencia territorial mostrando obras financiadas por la Provincia.
En ese marco, la visita del gobernador Axel Kicillof semanas atrás sigue teniendo impacto político. El recorrido por la refuncionalización del ingreso por calle Yrigoyen —con inversión superior a $900 millones— quedó instalado como el ejemplo de gestión articulada.
Para el oficialismo, la señal es clara: mostrar obra pública en un contexto económico complejo. Para la oposición, en cambio, el mensaje es otro: dependencia financiera de la Provincia y escaso margen de autonomía municipal.
Obras y conectividad: el puente, símbolo de la comarca
La inminente finalización del mantenimiento del puente ferrocarretero entre Carmen de Patagones y Viedma se transformó en tema político regional. Los trabajos iniciados el 19 de enero entraron en su etapa final y se espera la reconexión total en breve.
No es un dato menor: la circulación diaria entre ambas ciudades tiene impacto económico directo, por lo que su cierre generó críticas empresarias y comerciales. Su reapertura será capitalizada políticamente por todos los sectores, aunque la obra no sea estrictamente municipal.
Turismo: el verdadero centro del debate público
El verano consolidó la principal agenda del distrito. La gestión municipal insiste en mostrar temporada positiva con agenda cultural, visitas guiadas y fiestas populares.
A la vez, la presentación oficial de la próxima Fiesta Provincial de la Soberanía Patagónica (4 al 8 de marzo) fue utilizada como mensaje político: turismo como política de Estado local, generador de empleo y economía.
Pero allí también aparece la grieta local. Sectores privados cuestionan servicios insuficientes en plena temporada alta —especialmente en balnearios— y plantean que la promoción crece más rápido que la infraestructura.
La discusión de fondo empieza a instalarse: Patagones promociona turismo, pero ¿está preparado para administrarlo?
Seguridad y presencia estatal
El distrito se incorporó al operativo provincial de seguridad estival, reforzando prevención en zonas turísticas.
Sin embargo, comerciantes y vecinos siguen planteando problemas de control urbano y mantenimiento en localidades alejadas de la cabecera.
Políticamente, la seguridad vuelve a aparecer como tema transversal: no define elecciones, pero erosiona gestión cuando coincide con alta afluencia turística.
Clima político general
El oficialismo municipal muestra tres líneas discursivas: obra pública provincial, temporada turística activa y la agenda cultural como identidad.
La oposición, en cambio, intenta posicionar la falta de servicios, planificación insuficiente y gestión reactiva frente al crecimiento turístico.
Todavía no hay confrontación directa, pero sí una etapa de acumulación argumental. Es el período previo típico: cada espacio ordena su relato antes de entrar en un año donde la política empezará a nacionalizarse.
En síntesis, Patagones atraviesa una etapa de relativa estabilidad política, pero con tensiones latentes.
El gobierno apuesta a mostrar movimiento y presencia; la oposición, a discutir calidad de gestión.
El verdadero campo de disputa ya está definido: no será la ideología —será la capacidad de administrar el crecimiento turístico y urbano de la comarca.
Y ahí comenzará la política real del año.

































