A confesión de parte, relevo de prueba: Baffoni admitió que Patagones arroja los residuos cloacales al río

La Ciudad12 de febrero de 2026
LIQUIDOS CLOACALES
Imagen gentileza

El rumor que corría como veneno entre los habitantes de la comarca Viedma-Patagones finalmente encontró su validación más cruda. Lo que los vecinos denunciaban con desesperación —el olor nauseabundo y el cambio de color en las aguas— dejó de ser una "percepción ciudadana" para convertirse en una realidad institucional: en Carmen de Patagones, los residuos cloacales se arrojan al río sin escala previa.

El grito de los vecinos: "Una contaminación monstruosa"

La ribera del Río Negro, históricamente el orgullo de la región, se ha transformado en el escenario de un desastre ecológico que los residentes ya no pueden callar. La indignación escaló a niveles de "tensión máxima" cuando las imágenes de los caños vertiendo fluidos oscuros se viralizaron entre los grupos de vecinos.

"Se está produciendo una contaminación tremenda. Las cloacas crudas se tiran como salen de los caños", denunció un vecino, cuya voz resume el sentir de una comunidad que se siente abandonada por la empresa ABSA y la dirigencia política actual y anterior.

Para quienes viven aquí, el diagnóstico es terminal. No se trata de un derrame accidental, sino de una "locura sanitaria" sistemática. El daño es irreversible. ¿Te imaginás la cantidad de residuos de toda la población de Patagones yendo crudos al río? Es impresionante", sentenciaron con crudeza.

La confesión: Sin filtros ni plantas de tratamiento

La estocada final a cualquier intento de desmentida llegó desde el propio seno municipal. Pamela Baffoni, funcionaria de la gestión de Patagones, lo admitió en una entrevista que dejó a más de uno sin aliento. En diálogo con el programa «Con la Gente» (FM de la Costa), Baffoni no utilizó eufemismos ni tecnicismos para maquillar la crisis. Ante la pregunta directa sobre el destino de los desechos de la ciudad, la funcionaria soltó la frase que hoy resuena como una sentencia ambiental: "Actualmente no hay tratamiento, se tiran al río".

Con esa breve pero demoledora declaración, Baffoni confirmó que el sistema de saneamiento ha colapsado o es inexistente, validando la preocupación vecinal: la comarca está conviviendo con una bomba de tiempo sanitaria que fluye libremente por el cauce del río.

Un futuro en suspenso

La admisión oficial deja al descubierto una vulnerabilidad extrema. Mientras la burocracia y las empresas prestadoras dilatan soluciones, el Río Negro —fuente de vida, recreación y turismo— recibe diariamente toneladas de materia orgánica sin procesar. La pregunta que flota hoy en el aire de la comarca ya no es si el río está contaminado, sino hasta cuándo la naturaleza podrá soportar este castigo.

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