(AUDIO) Patagones: revelan por qué todavía no se aplica la nueva ordenanza de ruidos molestos

La CiudadHace 1 hora

decibelímetros

A más de nueve meses de su aprobación, la nueva ordenanza de ruidos molestos de Patagones continúa sin aplicarse plenamente y desde el Municipio explicaron ahora cuál es uno de los principales obstáculos: existen decibelímetros, pero no están homologados para efectuar las mediciones que exige la normativa.

La explicación fue brindada este jueves por el titular de Inspección General de la Municipalidad de Patagones, Jorge Ipuche, durante una entrevista con FM DE LA COSTA, luego de ser consultado por los cuestionamientos que en las últimas semanas realizó el concejal Mariano Torelli ante la demora en poner en funcionamiento la norma.

 

"Tenemos decibelímetros, pero no están homologados. Tienen que estar homologados por la institución correspondiente para que podamos tomar los decibeles", explicó Ipuche.

El dato aporta un nuevo elemento a una discusión que lleva varios meses en el distrito. La ordenanza fue aprobada por mayoría por el Concejo Deliberante el 20 de diciembre de 2025, a partir de un proyecto que Jorgelina Castronovo había presentado en junio de ese año. La iniciativa contó con el acompañamiento de La Libertad Avanza, Somos Buenos Aires y Patagonia Bonaerense, mientras Fuerza Patria y Nuevos Aires se abstuvieron.

Los equipos existen, pero deben ser certificados

Según explicó Ipuche en FM DE LA COSTA, el inconveniente no pasa entonces por la inexistencia absoluta del instrumental. Inspección General dispone de aparatos para medir el nivel sonoro, pero esos equipos necesitan atravesar el correspondiente procedimiento de calibración y homologación para que las mediciones tengan validez.

Para hacerlo, indicó, los dispositivos deben enviarse a la empresa encargada de realizar ese trabajo, que tiene además un costo para el Municipio.

La cuestión resulta central porque la ordenanza aprobada a fines de 2025 incorporó parámetros técnicos de medición basados en normas IRAM, estableciendo niveles mínimos y máximos de decibeles de acuerdo con las características de las actividades y los ámbitos alcanzados. También contempla horarios de descanso, plazos para realizar adecuaciones acústicas y excepciones para determinados eventos debidamente autorizados. 

De esta manera, sin instrumentos debidamente certificados, el Municipio encuentra una limitación para efectuar las mediciones sobre las cuales después deberían sustentarse determinadas actuaciones y sanciones.

Una ordenanza que lleva meses esperando

La demora no es nueva. Apenas semanas después de la sanción, vecinos —particularmente de la Costanera— ya reclamaban que la normativa fuera puesta en práctica ante los problemas provocados durante la noche y la madrugada por vehículos con escapes libres y música a elevado volumen. 

En abril apareció otra señal sobre las dificultades para instrumentarla. El concejal Ricardo Angos cuestionó públicamente que, varios meses después de la aprobación, la normativa todavía no hubiera llegado al área de Tránsito, según había expresado la propia responsable de esa dependencia en FM DE LA COSTA. 

Más recientemente, Mariano Torelli volvió sobre el asunto y cuestionó al Ejecutivo municipal por la falta de reglamentación. El edil sostuvo que la demora impedía implementar plenamente los mecanismos de denuncia, fiscalización y control previstos.

Ahora Ipuche explicó que la puesta en marcha tampoco depende exclusivamente de Inspección General.

Tránsito y Obras Públicas también deberán intervenir

El funcionario señaló que la reglamentación requiere articular el trabajo entre diferentes áreas del Municipio.

Una de ellas es Tránsito, especialmente por la problemática de las motocicletas y automóviles con escapes modificados o libres. Otra intervención corresponde a Obras Públicas, fundamentalmente cuando se trata de cuestiones edilicias y de las condiciones acústicas que deben reunir determinados establecimientos.

Ese aspecto ya estaba contemplado cuando se impulsó la ordenanza. Castronovo había señalado que los reclamos que dieron origen al proyecto no se circunscribían únicamente a motos y automóviles: también existían quejas por parlantes y bafles utilizados al aire libre, fiestas, pirotecnia de estruendo y salones ubicados en zonas residenciales que no disponían de aislamiento acústico adecuado. 

¿Qué pasa mientras tanto con las denuncias?

Pese a que la nueva ordenanza todavía no puede aplicarse en toda su dimensión, Ipuche aseguró que Inspección General continúa atendiendo los reclamos por ruidos molestos mediante las herramientas que estaban vigentes con anterioridad.

Las denuncias son recibidas a través del Centro de Monitoreo y, a partir de allí, se da intervención a los inspectores municipales. El Centro dispone de atención durante las 24 horas, todos los días del año.

Según explicó el titular de Inspección General, cuando reciben un aviso las cuadrillas concurren al domicilio, comercio o local nocturno denunciado. En primera instancia buscan dialogar con el responsable para que disminuya el volumen y, dependiendo de la situación constatada, pueden confeccionarse actas de notificación o actuaciones por la irregularidad detectada.

Por lo tanto, los controles no están completamente paralizados, aunque todavía no se dispone de una herramienta central prevista por la nueva normativa: la posibilidad de determinar mediante equipos homologados si el ruido supera objetivamente los límites de decibeles establecidos.

La situación deja pendiente uno de los principales objetivos planteados cuando el Concejo aprobó la ordenanza: pasar de una regulación considerada desactualizada a un sistema con parámetros técnicos concretos para controlar la contaminación sonora.

A nueve meses de aquella sanción, la explicación brindada por Ipuche permite conocer finalmente una de las trabas operativas: Patagones tiene los equipos, pero mientras no sean homologados no puede utilizarlos para aplicar plenamente el nuevo régimen de ruidos molestos.

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