


El modelo de Viedma que Patagones podría imitar para volver a pavimentar calles en los barrios
La CiudadHace 1 hora






Mientras Viedma avanza con un ambicioso Programa Municipal de Pavimentación 2026, en Carmen de Patagones vuelve a quedar en evidencia la necesidad de encontrar nuevas herramientas para extender el asfalto hacia los barrios.


La experiencia de la capital rionegrina podría convertirse en un modelo para analizar del otro lado del río. El esquema combina financiamiento bancario tomado por el Municipio, contribuciones de los frentistas beneficiados y la creación de un fondo de recupero que permitiría sostener las etapas posteriores.
En Patagones se concretó recientemente la pavimentación del acceso por la calle Irigoyen, una obra de gran importancia para la conectividad y la seguridad vial. Sin embargo, hace varios años que la ciudad no cuenta con un programa destinado específicamente a incorporar nuevas calles asfaltadas dentro de los barrios.
Cómo funciona el programa de Viedma
La primera etapa del plan viedmense contempla la pavimentación de 17 cuadras distribuidas en los barrios Don Bosco, Santa Clara, Don Zatti y Belgrano.
Las intervenciones alcanzarán sectores de las calles Savio, San Francisco de Asís, Tierra del Fuego, Murillo, Beruti y Colectora Patagonia Argentina, entre otras arterias de circulación cotidiana.
El proyecto contempla un plazo de ejecución aproximado de 90 días. Para afrontar el costo, los frentistas deberán realizar un anticipo equivalente al 30% y podrán financiar el saldo mediante diferentes planes de pago.
La Municipalidad ofrece alternativas en cuotas y beneficios sobre los intereses para quienes elijan los plazos más cortos. El objetivo es facilitar la adhesión de las familias y evitar que el valor total de la obra se convierta en un impedimento.
Previamente, el Ejecutivo abrió un Registro de Oposición para que pudieran manifestarse aquellos propietarios que no estuvieran de acuerdo con la realización del pavimento y el correspondiente cobro mediante el sistema de contribución por mejoras.
Crédito para ampliar el programa
El plan no se limita a las primeras 17 cuadras. El Municipio de Viedma proyecta una segunda etapa que comprendería entre 22 y 26 cuadras adicionales.
Para financiarla, la comuna prevé recurrir a un crédito bancario por aproximadamente 1.100 millones de pesos.
A ese monto se suman alrededor de 400 millones gestionados mediante leasing para adquirir maquinaria vial, entre ella tractores regadores, minicargadoras y equipos portavolquetes.
La compra de equipamiento representa otro aspecto central del modelo: además de contratar trabajos, el Municipio incrementa su capacidad operativa para intervenir directamente en la preparación, conservación y mantenimiento de las calles.
Un fondo que se retroalimenta
La tercera etapa se apoyaría en el recupero de las obras ejecutadas. A medida que los frentistas abonen sus cuotas, esos recursos regresarían al fondo municipal y serían utilizados para llevar el pavimento a nuevos sectores.
De esta manera, el dinero no se agotaría en una única intervención, sino que conformaría un mecanismo rotatorio destinado a sostener el programa en el tiempo.
El sistema parte de un esfuerzo compartido: el Municipio consigue el financiamiento inicial y organiza la obra, mientras que los propietarios beneficiados devuelven progresivamente una parte de la inversión.
Además de mejorar la circulación, la llegada del pavimento reduce el polvo y el barro, favorece el escurrimiento del agua, facilita el ingreso de los servicios y produce una revalorización de las propiedades.
Una alternativa para Carmen de Patagones
La realidad económica de los municipios dificulta afrontar grandes programas de infraestructura exclusivamente con recursos propios. Tampoco parece posible depender únicamente de aportes de los gobiernos nacional o provincial, que pueden demorarse o quedar sujetos a decisiones políticas y presupuestarias.
Frente a ese escenario, Patagones podría estudiar una herramienta similar: gestionar una línea crediticia, acordar condiciones accesibles con los vecinos y destinar lo recaudado a un fondo exclusivo para nuevas obras.
La propuesta requeriría previamente un relevamiento de las calles prioritarias, estudios técnicos, estimaciones actualizadas de costos y un mecanismo transparente para determinar cuánto debería pagar cada frentista.
También sería necesario contemplar facilidades especiales para jubilados, familias de bajos ingresos y propietarios que no puedan afrontar un anticipo elevado. La participación de las comisiones de fomento resultaría fundamental para definir prioridades y explicar el funcionamiento del sistema.
No se trataría de trasladar automáticamente el modelo de Viedma, sino de adaptarlo a la situación económica, urbana y social de Carmen de Patagones.
La pavimentación del acceso por Irigoyen representó un avance significativo, pero no reemplaza la necesidad de recuperar un programa de asfalto en los barrios. La experiencia que comienza a desarrollar Viedma demuestra que existen alternativas financieras que podrían ser evaluadas para que Patagones vuelva a sumar calles pavimentadas después de varios años.



































