A 27 años del adiós a Gabriela Cassano y José Luis Marello: el día que el canotaje argentino se vistió de luto

Un 25 de enero de 1999, un trágico accidente vial en la Ruta 3 truncó la vida de dos de los deportistas más queridos del país. Su legado de esfuerzo y gloria sigue vigente en las aguas de la Comarca.

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Hoy se cumplen 27 años de una de las jornadas más tristes para el deporte nacional y, especialmente, para la comunidad de Viedma y Patagones. Aquel lunes 25 de enero de 1999, la noticia del fallecimiento de Gabriela Cassano y José Luis Marello paralizó al país, dejando un vacío que, casi tres décadas después, sigue siendo recordado con profundo respeto y melancolía.

carteles cassano marelloInstan al municipio a restaurar la cartelería de los balnearios Luis Marello y Gabriela Cassano

La tragedia en la ruta

El accidente ocurrió en la Ruta Nacional N.º 3, en las cercanías de las chacras del IDEVI, mientras la pareja regresaba de la villa balnearia Las Grutas hacia Viedma. Su automóvil, un Peugeot 306, fue impactado de frente por un camión cuyo conductor, según se determinó luego en sede judicial, se encontraba alcoholizado.

La violencia del impacto terminó con la vida de ambos palistas de forma instantánea. El hecho no solo generó dolor por la pérdida humana, sino también una profunda indignación social por las circunstancias del siniestro, marcando un antes y un después en la conciencia sobre la seguridad vial en la región.
 
íconos del canotaje nacional

Gabriela y José Luis no eran solo una pareja, sino dos pilares del canotaje argentino.

Gabriela Cassano, quien tenía 30 años, dominó las aguas del continente, logrando hitos históricos para el canotaje femenino:

  • Múltiple campeona nacional y sudamericana.
  • Medalla de Oro Panamericana en 1992.

José Luis Marello, de 34 años, también contaba con una trayectoria destacada y admirable:

  • Fue un referente en las categorías de canotaje de travesía y maratón.
  • Participó en múltiples ediciones de la Regata del Río Negro, una de las competencias más exigentes del mundo, donde cosechó varios triunfos en su categoría y clasificaciones generales destacadas.
  • Representó a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Seúl, en 1988, y de Barcelona, en 1992. Además, fue distinguido en dos oportunidades con el Olimpia de Plata en canotaje.
  • Su pasión por el deporte y su rol como formador fueron tan importantes como sus propias medallas.
     
    Un recuerdo que no se apaga

A 27 años de aquel fatídico día, el nombre de ambos sigue presente. En la capital rionegrina, espacios deportivos y competencias llevan su nombre en honor a su trayectoria.

Hoy, las palas se elevan al cielo una vez más. El recuerdo de Gabriela y José Luis no solo vive en los archivos de los diarios, sino en cada palada que un joven deportista da en el río que los vio brillar. El canotaje argentino hoy hace un alto en sus entrenamientos para decir, una vez más: prohibido olvidar.

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