
Obras, convenios y agenda política conviven con reclamos estructurales que vuelven a escena. La realidad local se mueve entre anuncios y tensiones que no encuentran resolución definitiva.










La actividad protocolar apunta a recordar lo sucedido el 28 de marzo de 1827, una de las jornadas más gloriosas de nuestro pueblo, en defensa de su identidad nacional.

















