


Solidaridad y supervivencia: El resurgimiento del trueque en Patagones







En tiempos donde la economía aprieta y el dinero no alcanza para cubrir los servicios básicos, una alternativa solidaria vuelve a cobrar gran protagonismo en la comunidad: el trueque. Todos los martes, el Club Villa Lynch se transforma en el epicentro de una economía circular que convoca a más de 120 vecinos por jornada.
Gloria Briones, coordinadora y referente histórica de esta actividad, explicó a FM Kyrios que el sistema está a punto de cumplir 28 años en la comarca, habiendo dado sus primeros pasos en el "Globito Azul" de Viedma y en la Escuela 14 de Patagones.
Sin embargo, la actual coyuntura ha generado un incremento masivo en la concurrencia, al punto de superar la capacidad del salón principal del club y obligar a utilizar espacios adicionales. "La realidad económica es angustiante; la gente por ahí deja el dinero para los servicios y se las rebusca así de esta manera", afirma Briones.


Lejos del prejuicio de que a estas ferias solo acuden personas sin recursos, el perfil de los asistentes se ha diversificado notablemente. En la actualidad, participan personas con empleo formal, como maestras o dueños de comercios, que utilizan el trueque como una segunda o tercera salida laboral para llevar alimentos a sus hogares.
¿Cómo funciona la economía sin dinero?
El sistema se rige bajo estrictas normas de convivencia donde no entra la política ni la religión, y se basa en la figura del "prosumidor": los participantes producen y consumen, por lo que es un requisito obligatorio llevar algún producto o elaboración propia para participar.
En el recinto no circula el dinero físico, sino que el intercambio se simplifica mediante el uso de bonos denominados "créditos". El único dinero real que se solicita es el pago de 1.000 pesos por única vez para tramitar el carnet oficial de socio. Además, se cobra una entrada simbólica de 20.000 créditos, monto que se destina exclusivamente a retribuir a las cuatro personas encargadas de armar los tablones y operar el sonido del salón.
La jornada de los martes tiene una dinámica muy particular. Las puertas del club se abren a las 14:45 horas para que los participantes ingresen y acomoden sus productos. Tras una breve charla informativa de la coordinadora, donde se discuten novedades o se intercambian ideas, un aplauso colectivo da por iniciada oficialmente la feria y comienzan los intercambios. Allí se puede encontrar desde panificados caseros y verduras, hasta servicios de peluquería o limpieza de patios.
Adaptación a la era digital
Para sortear las limitaciones del encuentro semanal, el trueque también se ha modernizado mediante el uso de las redes sociales. Los socios cuentan con un grupo de WhatsApp donde continúan ofreciendo sus productos durante toda la semana. Esta herramienta digital agiliza el sistema y permite permutar bienes de mayor volumen, como camas, colchones o cocinas, e incluso arreglar transacciones mixtas donde se paga una mitad en créditos y otra en efectivo si se requieren materiales específicos, como en el caso de trabajos de peluquería.
Más allá del beneficio material, el espacio funciona como una red de contención que fortalece los vínculos entre los vecinos. Gracias al apoyo fundamental de la nueva comisión del Club Villa Lynch, encabezada por su presidente Roberto Ulloa, el trueque mantiene sus puertas abiertas. "Yo no soy el trueque, al trueque lo hacemos entre todos", concluye agradecida su coordinadora.











(AUDIO) Avanza un megaproyecto de 580 millones de dólares para hacer navegable el Río Negro y potenciar Vaca Muerta
La CiudadHace 1 día
(AUDIO) Casa Malek: 93 años de historia maragata y un premio "mundialista" para el Día del Padre
La CiudadEl domingo










(AUDIO) Casa Malek: 93 años de historia maragata y un premio "mundialista" para el Día del Padre
La CiudadEl domingo
















