Malestar de vecinos de Villalonga por el estado de un cartel que homenajea a un sobreviviente del Crucero Belgrano

Interior del DistritoHoyGustavo Alejandro BoscoGustavo Alejandro Bosco
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El 20 de mayo de 2021 se impuso el nombre de Omar Lacaze a la ex calle 8 de Villalonga. Fue por un proyecto presentado por la concejal Estela García, a propuesta de alumnos de la Escuela Secundaria N°1, Paso Alsina.

Antonio Omar Lacaze es un destacado sobreviviente del hundimiento del crucero ARA General Belgrano, ocurrido el 2 de mayo de 1982 durante la Guerra de Malvinas. 

Esa acción fue motivo de orgullo para los habitantes de Villalonga, de donde es el homenajeado.

Sin embargo, por estos días, la ex concejal Noemí Córdoba manifestó su indignación por la falta de ese cartel nomenclador de esa arteria.

“Quizá a algunos no les interese, porque no lo creen importante como muchas cosas más que pasan en nuestra localidad. Pero a la gran mayoría de los habitantes de Villalonga SI NOS IMPORTA y mucho”, sostuvo.

Informó que “este proyecto fue desarchivado (fue presentado en su momento por mi amiga Stella García cuando fue concejal). En homenaje a ella ya fallecida y a Omar Lacaze decidimos con María Ciccone desarchivarlo y que se realice poniéndole el nombre a la ex calle 8 en una sesión muy emotiva se aprobó y en un acto quedó cumplido”.

“Da pena ver que faltan los carteles de ambas calles: Crucero Belgrano y Omar Lacaze. Espero llegue este reclamo al delegado y a quienes corresponda y se ocupen a la brevedad que es lo que corresponde!!!!”, cerró.

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La historia de Lacaze

El 2 de mayo de 1982, a las 16:01 horas, la historia argentina cambió para siempre. Entre los 1.093 tripulantes que navegaban a bordo del crucero ARA General Belgrano se encontraba Antonio Omar Lacaze, entonces Cabo Primero de la Armada. Hoy, desde su hogar en Villalonga, Lacaze es uno de los 770 sobrevivientes que mantienen encendida la llama de los 323 compañeros que quedaron custodiando el mar.

El impacto y el adiós al gigante

Lacaze recuerda con precisión quirúrgica el momento en que los dos torpedos lanzados por el submarino británico HMS Conqueror impactaron en el casco del buque fuera de la zona de exclusión. "Ver hundirse al Belgrano fue como ver caer tu propia casa", relató.

La evacuación fue rápida pero desgarradora. En menos de una hora, el gigante de acero desapareció bajo las gélidas aguas, dejando a cientos de hombres repartidos en balsas de goma a merced de un temporal que no dio tregua.

Treinta horas de incertidumbre

Para Lacaze, lo más difícil no fue el impacto, sino el tiempo posterior. Pasó más de 30 horas en una balsa, enfrentando olas gigantescas y un frío que calaba los huesos. En ese espacio reducido, el miedo se transformaba en hermandad: "Lo más difícil para mí era cuando te preguntaban si habías visto a alguien", confesó.

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