


Patagones aprobó una nueva ordenanza sobre ruidos molestos y vecinos reclaman su aplicación inmediata
La CiudadHace 5 horas




El Concejo Deliberante de Patagones aprobó el pasado 20 de diciembre, por mayoría, una nueva ordenanza destinada a regular los ruidos molestos en el distrito, una problemática que desde hace tiempo genera fuertes reclamos vecinales, especialmente en sectores como la Costanera.


El proyecto, presentado en junio por la concejal Jorgelina Castronovo, contó con el acompañamiento de los bloques de La Libertad Avanza, Somos Buenos Aires y Patagonia Bonaerense, mientras que los ediles de Fuerza Patria y Nuevos Aires optaron por la abstención.
Desde la Costanera, vecinos celebraron la sanción de la norma pero exigieron que se implemente de manera urgente. “No se puede dormir por el quilombo de las motos y los autos”, señalaron residentes de la zona, quienes denuncian ruidos constantes durante la noche y la madrugada, principalmente por vehículos con escapes libres y música a alto volumen sin ningún tipo de control.
Al fundamentar la iniciativa, Castronovo explicó que “el distrito necesitaba desde hace tiempo una ordenanza sobre ruidos molestos aggiornada a los nuevos tiempos y a las nuevas formas de contaminación sonora”. En ese sentido, remarcó que la propuesta apunta a “la convivencia pacífica entre todos los vecinos, con disfrute para todos y con normas claras que hagan la vida en sociedad más ordenada”.
La concejal advirtió que, ante la falta de una normativa actualizada, comenzaron a multiplicarse los reclamos por parlantes y bafles al aire libre a cualquier hora, vehículos con caños de escape libres, el uso de pirotecnia de estruendo —aun cuando está prohibida— y salones de eventos que no cumplen con las condiciones acústicas necesarias en zonas residenciales.
La ordenanza incorpora criterios técnicos basados en las normas IRAM, estableciendo rangos mínimos y máximos de decibeles según el tipo de actividad y el ámbito, con el objetivo de prevenir daños a la salud y molestias a la población. Además, fija horarios de descanso, contempla plazos para que quienes deban realizar adecuaciones sonoras puedan hacerlo y prevé excepciones para eventos debidamente autorizados.
Según Castronovo, la intención es “generar un marco regulatorio actualizado que garantice los derechos al descanso y al buen vivir, al esparcimiento sano, al fomento de prácticas de convivencia social y a la preservación de la salud física y psíquica de todos los habitantes”.
En ese contexto, vecinos de la Costanera remarcan que la sanción de la norma es un paso importante, pero insisten en que ahora es clave su aplicación efectiva. “La ordenanza está, lo que falta es que se haga cumplir”, coincidieron, reclamando controles permanentes para poner fin a una situación que, aseguran, afecta seriamente su calidad de vida.
“Se trata de una herramienta necesaria para quienes deben llevar adelante el control y la ejecución de la misma”, concluyó la edil, mientras crece la expectativa vecinal para que la normativa comience a ponerse en práctica sin más demoras.



























