De alumno a profesor: la emotiva historia de un joven que regresó al CEPT N° 23 de Igarzábal como ingeniero agrónomo

Nicolás Sotro ingresó al Centro Educativo para la Producción Total (CEPT) N° 23, del paraje Igarzábal, en 2012. Allí completó su formación como técnico agropecuario y, años después, obtuvo su título universitario. En 2026 regresó a la institución que lo vio crecer, esta vez para integrar el equipo docente
Interior del DistritoHace 2 horas
Nicolás Sotro ALUMNO DOCENTE IGARZABAL

Una historia de esfuerzo, superación, pertenencia y arraigo rural generó una profunda emoción en la comunidad educativa del CEPT N° 23 de Igarzábal. Su protagonista es Nicolás Sotro, un joven que pasó de ocupar los bancos de la institución como estudiante a regresar convertido en ingeniero agrónomo y docente.

La historia comenzó en 2012, cuando Nicolás ingresó al establecimiento acompañado por su familia, que residía en un campo ubicado a apenas ocho kilómetros del centro educativo.

Durante siete años transitó su formación, construyó vínculos con compañeros y profesores y fortaleció su relación con el ámbito rural. En 2018, al finalizar sus estudios como técnico agropecuario, se despidió de la institución con una expresión que sus docentes todavía recuerdan: algún día le gustaría volver.

Su camino continuó en la Universidad Nacional del Sur, donde cursó sus estudios en el área de Ingeniería Agronómica. Pese a las dificultades que atravesó la educación durante la pandemia, logró avanzar en su formación y, en 2025, alcanzó uno de sus principales objetivos: recibirse de ingeniero agrónomo.

Lo que seguramente no imaginaba era que aquella intención expresada al despedirse de su escuela terminaría convirtiéndose en realidad pocos años después.

En 2026, Nicolás regresó al CEPT N° 23, pero esta vez desde un lugar completamente diferente: como integrante del equipo docente de la misma institución en la que había comenzado a construir su futuro profesional.

Una historia que refleja el valor del arraigo rural

Desde el establecimiento educativo compartieron públicamente la historia y destacaron la importancia de formar jóvenes que no solamente adquieran conocimientos académicos, sino que también desarrollen un fuerte sentido de identidad y pertenencia con sus comunidades.

En ese sentido, remarcaron que los Centros Educativos para la Producción Total buscan acompañar la formación integral de sus estudiantes, promoviendo valores vinculados con el arraigo y facilitando su inserción en la vida laboral y productiva del medio rural.

"Tratamos siempre de transmitir a nuestros alumnos la necesidad de ir en busca de lo desconocido, esos aprendizajes significativos, pero también intentamos incansablemente reforzar valores, arraigo, identidad y pertenencia", expresaron desde el CEPT de Igarzábal.

La incorporación de Sotro al plantel docente representa, además, un ejemplo concreto de los resultados de ese trabajo educativo: un joven que se formó en el ámbito rural, continuó sus estudios universitarios y decidió regresar para compartir sus conocimientos con nuevas generaciones.

Un emotivo mensaje de bienvenida

La comunidad educativa celebró especialmente el regreso del flamante profesional, al que dedicó palabras cargadas de afecto y reconocimiento.

"Estamos muy felices de tener a nuestro ingeniero agrónomo, Nicolás Sotro, dentro del equipo docente. Seguramente habrá camino nuevo por recorrer, y no tenemos dudas de que el tuyo dejará huellas, esas que la lluvia no borra ni el viento tapa", señalaron.

Y concluyeron con un mensaje que resume el vínculo construido a lo largo de tantos años:

"Toca ahora transmitir lo aprendido, Nico. Sabemos que lo vas a hacer bien. Tus colegas vamos a estar a disposición, siempre".

La historia de Nicolás Sotro refleja el valor de la educación rural y demuestra cómo el sentido de pertenencia puede transformar el regreso a la escuela en una nueva oportunidad para enseñar, compartir experiencias y contribuir al desarrollo de la propia comunidad.

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