


De los andamios al campo: obreros de la construcción se vuelcan a la cosecha de papa y cebolla ante la parálisis de la obra pública nacional







La realidad de la construcción en el partido de Patagones ha dado un giro dramático en los últimos meses. Lo que antes eran obras en movimiento y reclamos en las calles, hoy es un silencio absoluto en las estructuras de hormigón y una migración forzosa de la mano de obra hacia el sector agrario.


Roberto Lipiante, secretario de acta y difusión de la UOCRA Bahía Blanca con responsabilidad en Patagones, reveló que la crisis de la obra pública nacional ha dejado a la gran mayoría de los obreros locales sin su fuente tradicional de ingresos.
Ante la falta de alternativas, el dirigente destacó que los trabajadores desocupados se están dedicando actualmente a la cosecha de papa y cebolla en los campos de la región para paliar la situación económica.
"La cebolla y la papa los están salvando"
Lipiante fue contundente al explicar el presente de sus representados: "El obrero de la construcción siempre tuvo su salida laboral... lo ha salvado mucho tiempo el tema de la cebolla y las papas que están hoy alrededor de Patagones, que están tomando gente".
Este fenómeno es visible diariamente en la ciudad. El periodista Gustavo Bosco relató que es común observar a los trabajadores alrededor de las 5 de la tarde regresando del campo, cruzando el "puente seco" con sus mochilas y canastos tras las jornadas laborales, para luego dirigirse a barrios como Villa del Carmen o Villa Rita.
Cifras alarmantes: de 600 a solo 30 ocupados
El impacto de las políticas nacionales de ajuste se traduce en números rojos para el gremio. Lipiante recordó que, en épocas de plena actividad, la UOCRA llegó a contar con más de 600 trabajadores activos en Patagones (sumando una cantidad similar del gremio SITRAIC).
Hoy, la realidad es diametralmente opuesta: solo 30 obreros se encuentran trabajando actualmente en obras de jurisdicción provincial. La obra pública nacional está "completamente cortada" en todo el país, afectando a los ocho municipios que Lipiante tiene a su cargo y los proyectos de gran escala, como el acceso a Patagones, apenas emplean a tres compañeros debido a que son obras mecanizadas.
La ausencia de protestas y el reclamo por viviendas
Consultado sobre por qué no se ven las tradicionales quemas de gomas y protestas ante una parálisis tan severa, Lipiante explicó que se trata de una "decisión política del presidente" respaldada por el voto popular, y que los reclamos se están canalizando de manera orgánica a través de la conducción nacional del gremio.
Para el dirigente, la solución más efectiva sería la reanudación de los planes de vivienda, los cuales llevan más de cuatro años paralizados. "Las viviendas serían fundamentales... generarían una cantidad importante de puestos de trabajo", aseguró, diferenciándolas de las obras de infraestructura vial que requieren menos mano de obra directa.
Mientras tanto, la construcción privada también muestra signos de estancamiento, dejando a la cosecha estacional como el único refugio para cientos de familias que esperan que el sonido de las herramientas vuelva a escucharse en los andamios de la ciudad.



































