Los primeros Tesla empiezan a circular por Argentina y nadie sabe todavía cuánto van a valer como usados

Interés General23 de abril de 2026

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Un empresario llamado Malek Fara importó dos Tesla Cybertruck a través de su empresa Black Saphire en agosto de 2025 y los puso a la venta a un precio de entre 250000 y 300000 dólares cada uno, tres veces lo que cuestan en Estados Unidos donde el modelo arranca en 69990 dólares. Las dos unidades llegaron al país por importación particular, sin representación oficial de Tesla, pagando el arancel extrazona del 35%, el IVA del 21%, la tasa de estadística y los costos de logística y homologación que en conjunto multiplican el precio original hasta convertir a una pickup eléctrica de 80000 dólares en un objeto de casi un cuarto de millón. La operación fue noticia no por el volumen, dos camionetas no mueven ninguna aguja, sino porque puso sobre la mesa la realidad de lo que implica tener un Tesla en Argentina en 2025 y 2026, que es básicamente pagarlo el doble o el triple de lo que vale en su mercado de origen y asumir que no hay servicio oficial, no hay red de Superchargers, no hay garantía transferible y no hay un ecosistema de postventa que sostenga el valor de reventa cuando el primer dueño decida vender.

Yo llevo un tiempo siguiendo el tema de los eléctricos importados en Argentina y lo que observo con Tesla es una tensión entre una demanda que existe y es real, hay gente con plata que quiere un Model 3 o un Model Y y que está dispuesta a pagar el sobreprecio, y una infraestructura que no acompaña ni en carga ni en servicio ni en documentación. El ministro Sturzenegger publicó en febrero de 2026 un cálculo donde mostraba que un Tesla Model 3 con un precio FOB de 36990 dólares más 3000 de flete y seguro llegaría a un costo final de 52356 dólares si se concretaban todas las reducciones impositivas que el gobierno estaba negociando, incluyendo la eliminación del arancel para un cupo de 10000 vehículos y la baja de impuestos internos. El número era atractivo comparado con los 85524 dólares que costaba el mismo auto bajo la estructura impositiva vigente hasta ese momento, pero el propio cálculo tenía una aclaración que pocos leyeron, que era que ese precio de 52000 dólares solo aplicaba si el comprador importaba el auto por cuenta propia sin pasar por un intermediario, lo cual significa hacerse cargo del trámite aduanero, la homologación, el patentamiento y la verificación técnica vehicular sin ningún respaldo de marca oficial. Desde un importador le dijeron a un medio que "el que más recauda con un auto importado sigue siendo el Estado" y que un auto de 16000 dólares FOB termina costándole al usuario 35000.

Tesla no tiene operación directa en Argentina. En la región solo tiene concesionario propio en Chile, y en Brasil y Uruguay opera a través de importadores independientes. La Resolución 271/2025 que habilitó la importación particular de un vehículo nuevo por persona por año abrió una puerta que antes estaba cerrada, pero la puerta tiene un pasillo largo y costoso que incluye obtener la Licencia de Configuración de Modelo o en su defecto un Certificado de Seguridad Vehicular, y para los eléctricos la regulación de homologación todavía no estaba completamente publicada al momento de escribir esto. La importación de un Tesla Model Y estimada por un medio especializado llegaba a más de 109000 dólares con toda la estructura de gastos incluida, partiendo de un precio FOB de unos 57000 dólares. Los modelos que se ven circulando en Buenos Aires son en su mayoría Model 3 y Model Y importados por particulares o por empresarios que compraron en Uruguay, donde hay un importador independiente que los vende con IVA uruguayo incluido y desde donde algunos compradores argentinos los ingresan al país a través de mecanismos que varían en su grado de formalidad.

Un analista de verificación de VIN de vinnumber.net/es/makes/tesla/ mencionó que los Tesla importados a Argentina presentan un desafío particular para la verificación de historial porque la marca maneja su propio ecosistema de datos de servicio y diagnóstico de batería que no se comparte con plataformas de terceros de la misma manera que lo hacen los fabricantes tradicionales a través de NMVTIS o de los registros de concesionarios. El VIN de un Tesla se puede decodificar y cruzar con bases de datos norteamericanas para verificar título, recalls y eventos de pérdida total, pero el estado de la batería, los ciclos de carga, la degradación de autonomía y las actualizaciones de software que el vehículo recibió o dejó de recibir over the air no aparecen en ningún informe estándar de historial vehicular. Para el comprador de un Tesla usado en Argentina eso es un problema real porque la batería es el componente más caro del vehículo y su estado determina el valor residual de manera mucho más directa que el odómetro o el estado de la carrocería. Sin los diagnósticos propietarios de Tesla, que requieren acceso a la aplicación del fabricante con las credenciales del dueño original, la verificación queda incompleta.

Lo que va a pasar con los Tesla usados en Argentina en los próximos dos o tres años es difícil de predecir porque no hay precedente local. Las unidades que se importaron con la restricción de venta de dos años de la Resolución 271/2025 van a empezar a poder cambiar de mano en 2027, y las que entraron antes por otros mecanismos ya están técnicamente disponibles para la reventa. En jurisdicciones como CABA, provincia de Buenos Aires, Mendoza, Neuquén y Santa Fe los vehículos eléctricos están exentos del impuesto automotor o tienen descuentos del 50 al 100%, lo que reduce el costo de tenencia y en teoría favorece la demanda de usados. Pero la ausencia de servicio oficial, la dependencia de talleres independientes que recién están aprendiendo a trabajar con sistemas de alto voltaje, y la incertidumbre sobre el costo de reparación de una batería que no tiene representante en el país son factores que van a presionar los valores de reventa hacia abajo de maneras que el mercado todavía no cuantificó. Hay tal vez unos cuantos cientos de Tesla circulando por Argentina hoy, nadie tiene un número exacto porque el DNRPA no publica datos desagregados por marca para volúmenes tan chicos, y con ese inventario cualquier transacción de usados va a ser más una negociación entre dos personas que se conocen que un mercado con valores de referencia publicados.

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